El hombre del desapego

2017-07-04

Conocí a Tess Gallagher como todos: como la mujer de Carver. Pero yo no había leído Carver, después de El Camino de Kerouac, las cosas con muchas "c" y de mucho culto me quedaban un poco lejanas. Así que hice más caso a mi intuición. Total, la literatura es infinita en nombres para no dejar de habitar jamás en la ignorancia.
Pero conocí a Tess, con sus ojos tiernos y amables, con su paciencia infinita, con su amabilidad sin límites... yo era una más entre el público pero me habló, sólo a mi, con su sonrisa encantadora... y me sentí la mujer más dichosa del mundo. Por fin alguien no sólo me entendía sino que me descubría en medio de la multitud. Lo que no llegué a saber nunca es que con todos y cada uno de los de aquella sala fue igual de infalible para hacerlo sentir único. Así es como aman las mujeres de los Carver.Y a través de la jubilosa Mercedes Abad me llegó, sin poderlo esquivar, Carver y en cada uno de sus cuentos. Descubrí en primera línea lo que es estar desorientado, descolocado, fallando sin parar a los que te quieren..... Sus historias tratan de enamorarse de una vecina que es probable que deje, de ex mujeres heridas en las cuales a través de su desespero encuentra perversamente su intimidad, mujeres con las que vive y con las que no puede comprometer ningún futuro, menos aún determinar si se practicarían la eutanasia en caso de coma severo.El hombre del desapego, de la perplejidad, del que nunca hace lo que se espera de él, porque ya ni sabe lo que se espera de él... que sirve en todo caso para pagar algunas cosas pero que no cuenta en la vida de nadie en serio. El hombre que se puede medio extorsionar pero que no se puede amar demasiado si no quiere uno acabar con el corazón roto, la vida rota, los sueños rotos. Porque Carver es el típico hijo puta que lo puede romper todo sin haber roto un plato en la vida. El típico inocente imposible del que todas un día nos hemos podido enamorar, , todas las que aspiramos, un día a ser un poco un poco Tess.A ser un poco Tess, es decir, una gheisa amorosa, inteligente y culta con una piedad infinita. El ultimo amor de Genghi, aquel que el emperador no recuerda el nombre en el momento de su muerte y al que una mataría si no se hubiera muerto ya.¿Y dónde estaba Carver en el cuento de las tres rosas amarillas? Ah sí, en el chico que acaba de fallar a la señora que se le ha muerto el marido, famoso escritor ruso, porque acaba de revelar su identidad, porque ha hecho lo único que no debía, y en cambio, se entretiene mirando una chuminada que está en el suelo. El desorientado que estrella todas las naves una y otra vez sin remisión ni culpa.